Tras este vacío mensual al que les tengo acostumbrados, no adrede por supuesto, vengo a contarles una historia que a mí personalmente me dejó helado y no por el tiempo que estuve con la puerta del frigo abierta..
Lo que les narro a continuación no es sino una historia verídica sobre una familia de huevos que vivía en el frigorífico, no crean que es un farol, que no es verdad, que me lo he inventado, yo mismo les entrevisté, me documenté y, hasta llevo uno muy dentro de mí, su testimonio, me llegó hasta el estomago.
Eran una familia de 12 (así lo mandaba la tradición), se situaban en el “ático” del frigorífico, 2 grandes-padres y 10 hijos, unos más grandes y otros más medianos..
Un 1 de mayo así decía el padre:
Muchas son las generaciones que han pasado por aquí, vuestros hermanos, iban y venían con tal rapidez que no nos daba tiempo ni a aprendernos su fecha, ahora, por razones que desconocemos nos salen hasta grietas y lo mismo me quitan a vuestra madre que ella se busca a otro, como le pasó al abuelo que terminó frito de oír a la abuela. Lo que os vengo a decir es que os preparéis para el duro mundo de ahí afuera, una vez, vi como a uno de vuestros hermanos lo intentaban meter en una habitación redonda y negra unida al humano por un mango, y, aunque os duela, he de deciros que estamos en manos de estos seres que han de ser menos inteligentes que nosotros porque vuestro hermano murió justo antes de entrar, con lo grande que era la puerta y tuvieron que darle en el canto.
Vuestra madre y yo hemos decidido que teníamos que comentaros esto ya que últimamente hemos observado que cada vez queda más espacio libre en el frigorífico, nos visitan menos, tenemos menos vecinos, la familia Danone ya no ha vuelto, ahora ha venido la familia “Hacendado”, es más, sólo somos una familia cuando en el ático hemos llegado a vivir 4 familias, la zona de la masa de color, llamada creo, “helados”, ha pasado a ser la zona de otra masa, por lo que he oído llamada “pan congelado para toda la semana”, para mayor preocupación he de deciros que luchamos contra una bestia llamada ratones, como os lo digo, les oí decir “pueden correr ratones por el frigorífico”, pero tenemos que aguantar a lo que se nos venga encima, esta mañana para más inri, he oído que estaban en no sé qué crisis y que nos tenían que echar a un par de nosotros.
De modo hijos que, si vuestra madre y yo nos fuésemos, sabed, que siempre os querremos y, que si hemos de caer, como decimos los huevos: caeremos de punta, o, como dicen ellos: con un par, “que debe dar suerte”.

Muy bueno... da que pensar!!
ResponderSuprimirufff.. muy "enrevesado" para leerlo casi recién levantado tio.... ufff.... pero cierto es
ResponderSuprimirBernardo, gracias por tu visita en mi blog. Vine a visitarte claro con gusto.
ResponderSuprimirTe dejo por acá un fuerte abrazo y mi presencia en medio de las letras.
Cuidate mucho, besos.