Recuerdo aquella tarde en la que, sumido en el relajante sonido de la lluvia, comenzaba a escribir algunas lineas en este "cuaderno", ahora, unos meses atrás, hago lo mismo ya sin agua y con unos grados de más.
Bendito invierno decimos en verano, aunque también decimos bendito veranico en invierno, yo, personalmente soy de invierno.. aunque he de reconocer, que ahora mismo estoy en la gloria, salvo por unos detalles que me me encantará relataros:
Habría que hacerle un monumento al albañil que, haciendo la casa se quedara sin material y dijese: -Así se queda- construyendo así lo que hoy llamamos terraza.
En ella estoy, como decía, en la gloria, dentro de cuatro paredes sin techo por el que entra el aire (gracias a Dios) fresquillo, con el portatil en la mano y en "gallumbos", para estar más fresco "soy de invierno"..
Pero claro, todo tiene sus inconvenientes, y es que, a parte de entrar el aire, entran los chillidos de los vecinos, a las 14:00 ¡Quereis sentaros en la mesa!, a las 15:00 ¡Apagar la tele ya!, a las 16:00 ¡Es muy pronto para bañarse! los que tengan piscina, los que no, simplemente ¡Es muy pronto para salir a la calle con este solanero! a las 17:00 ¡Nene saliros ya del agua que os va a dar una insolación! o ¡Entraros pá dentro si nó esta noche no salis!, gracias a Dios que yo a esas horas no estoy, pero es lo que me cuentan y me lo creo, porque a estas horas, exactamente las 00:01 vamos, que estoy desde ayer escribiendo, los de la piscina aún siguen batallando, y los que no, apedreando perros, seguro que sabeis de quien os hablo, son facilmente reconocibles, te llegan por más abajo de la cintura y se acuestan más tarde que tu.
Bonita y despreocupada infancia..
Pero como decía aquí no duerme nadie, por poder no se puede ni escribir, yo si, pero a saber que sale, si es que es imposible, además de los de la zona sur, tenemos al típico abuelete "medio" sordo, que es tan agradable y generoso el hombre que no duda en compartir con nosotros todo el televenta nocturno, al ultra-aficionado al futbol que repasa y repasa jugadas de futbol con un volumen que no tiene nada que envidiar al del abuelete generoso. No pueden faltar los vecinos silenciosos, "estos a mí no me molestan pero me causan curiosidad", que se ubican en su fachada y a falta de bloc y boli registran como si de espias se tratasen cualquier movimiento peatonal de la calle, analizandolo junto a su marido-mujer en un lenguaje cultivado con los años que no está al alcance de todos: si esa noche toca el noviazgo de la vecina de la 3 a la izquierda, hasta que no venga el heroe de la película (el novio) a dejarla no se acuestan, porque si no, pues eso, pierden el hilo para el día siguiente, casi prefiere uno preguntarles a ellos antes que gastarse los euros en una revista de cotilleo.
Termino riendome, ya que cuando tenía previsto apagar y acostarme, cuando parecía que ya no había nada más por vender en la Televenta del abuelete, cuando se le había lisiado el crack al forofo del futbol, cuando la madre ya no tenía nada más que reprocharle a sus hijos y había decidido maquiavelicamente empezar a idear nuevas ordenes para el día siguiente, cuando los apedrea-perros ya habían lastimado a todo ser viviente del barrio, en ese momento de tranquilidad, que tan poco dura que no te das cuenta, va el vecino que no había nombrado y se saca al patio la raqueta con ganas de darme la noche a lo Nadal...
En fin, tened buenas noches...
Ahora, que te has ido...
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...y las perchas huelen a ropa olvidada,
ha llegado el último rayo de luz,
a morirse en mi ventana.
Ahora, que ya no estás ,
ya no sueño ni juego a s...
Hace 1 día
